Qué ha pasado todo este tiempo

Supongo que tiene sentido que en la primera entrada que escribo al retomar el Blog después de tanto tiempo, hable sobre cómo ha sido mi vida durante todo este tiempo. Algo así como cuando quedas con un viejo amigo después de mucho tiempo y te tienes que poner al día de muchas cosas.

Como en esos casos, hay tanto que contar que no sabes por dónde empezar, y lo que es peor, no quieres entrar al detalle de todo porque si no no vas a terminar nunca. Así que, al igual que en esos casos, iré con un resumen de lo que han sido estos quince meses.

Si tuviera que resumirlo en una línea, diría que he aprovechado (o malgastado según se mire) todo este tiempo en encontrarme a mí mismo, perderme de nuevo, y volver a encontrarme en otro sitio donde nunca hubiera imaginado estar. Lo sé, suena confuso… pero voy a tratar de explicarme mejor.

Encontrarme conmigo mismo…

Los primeros meses de mi nueva vida los quise dedicar a lo mejor que se me ocurrió por aquel entonces: a mí mismo. Había estado durante muchos años siguiendo un camino que no era el mío, me sentía perdido, y tenía que reencontrarme. Así que consideré que era justo que dedicara unos meses a vivir la vida, disfrutar de las pequeñas cosas, y recordar quién era yo y lo que me gustaba.

Supongo que esperaba que de alguna manera se me encendiera una lucecita con todas las respuestas a preguntas del tipo “¿qué es lo que quiero hacer con mi vida?”, “¿qué me gusta hacer?” “¿qué se me da bien?”

… para volver a perderme…

La verdad es que disfruté mucho de los primeros meses de mi nueva aventura. Lo malo es que los días y las semanas fueron pasando y la lucecita no se me encendía. Al principio no me preocupaba demasiado porque pensaba que me lo merecía, me había ganado unas vacaciones. Pero a medida que el dinero se iba acabando, y lo que es peor, que las perspectivas de tener ingresos nuevos no iban mejorando, me fui agobiando. Y lo peor de todo es que no entendía por qué estaba tan bloqueado, cuando al fin y al cabo, ¡estaba en una situación envidiable! Podía elegir mi propio destino, era libre de tomar el camino que yo quisiera…

Y entonces me di cuenta de algo muy curioso.

Yo que pensaba que la libertad de elección era el mayor regalo que se nos podía dar, me encontré con que en realidad era mi principal fuente de preocupaciones. Resultó que tenía tanto donde elegir, que ninguna decisión me parecía lo suficientemente buena. Y resultó que casi que hubiera preferido no tener tantas opciones, para poder decidir más rápidamente qué camino tomar.

No sé si me estoy explicando lo suficiente, pero como decía, no quiero entrar ahora en detalles. De todas formas, seguramente dedicaré una estrada a tratar este tema, porque desde luego creo que vale la pena.

Pero sigamos.

… y volver a encontrarme en otro sitio

Al final, como supongo que no podía ser de otra forma, acabé decidiéndome por un camino. Mitad impulsado por la necesidad, mitad por la intuición, mitad por el proceso de catarsis que había atravesado, lo cierto es que al final no me quedó otra que decidirme por una vía.

Y en esas estoy ahora, reconstruyendo mi vida, a veces con la sensación amarga de que todo lo anterior no me ha servido de nada. Yo sé que eso no es así, pero no puedo evitar pensarlo a veces. Lo pienso porque realmente lo que hago ahora poco tiene que ver con lo que hacía antes. Y porque en la carrera de la vida en que nos vemos envueltos, siento que estoy aprendiendo a correr de nuevo, y que parto con gran desventaja.

Pero lo compenso con ilusión y entusiasmo, y eso lo compensa todo.

En próximas entradas hablaré más en detalle de todo esto que he comentado aquí. ¡Nos leemos!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *