Receta de la Felicidad Nº1 : El Cambio

Primer post de la serie “Las Recetas de la Felicidad”. Hoy, la Receta de la Felicidad Nº1 : la necesidad del cambio.

 

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Si algo no te gusta, cámbialo.

Si hay cosas en tu vida que no te hacen feliz, cámbialas.

Si crees que serías más feliz haciendo algo distinto, hazlo!

Esta receta de la felicidad es muy sencilla. En vez de lamentarte porque algo no te hace feliz, trabaja para corregirlo. Recuerda:

“La Felicidad depende de uno mismo”

 

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Muchas veces nos lamentamos de nuestra propia desgracia, y nos quejamos de que tal o cual cosa nos hace infelices. En lugar de lamentarnos, lo que tenemos que hacer es enfocar nuestros esfuerzos en cambiar la situación. La mayoría de veces, las cosas que nos suceden son consecuencia directa de nuestras acciones (ya lo comento en el post “La Suerte No Existe“). Aunque no lo creamos, o no nos veamos capaces, la posibilidad del cambio siempre está en nuestras manos. Es más, si nos obcecamos en que no es así, en que no podemos hacer nada para cambiar la situación, no sólo seguiremos siendo infelices, sino que además también nos angustiaremos con sensaciones como la impotencia, la incapacidad o el descontrol.

No. Hay que cambiar el chip. Cambiar nuestra vida depende de nosotros. Por algo es nuestra vida. ¿Acaso tiene sentido decir que mi vida está en tus manos? No, está en las mías y de nadie más. Si no es así, estaríamos viviendo en una esclavitud, y eso hace tiempo que se abolió. Por supuesto, siempre hay casos excepcionales, que esperemos que no se produzcan, pero en una situación de libertad, el cambio depende única y exclusivamente de nosotros mismos.

Entonces, ¿cuál sería la actitud correcta?

Supongamos que hay algo concreto en mi vida que me hace feliz. Por ejemplo, la partida de mus los domingos con mis amigos. Ese momento de desconexión de la semana, hablando de cosas banales y echando unas risas me llena enormemente. ¿Qué sentido tendría dejar de asistir a ese evento, sin ningún motivo? Ninguno, ¿verdad?

Análogamente, supongamos que hay algo que detesto. Por ejemplo, coger el ascensor si soy claustrofóbico. Si soy plenamente consciente de que subirme en un ascensor me aterra, subiré por las escaleras, ¿verdad?

Estos dos sencillos ejemplos ilustran una lógica aplastante en nuestra búsqueda de la Felicidad: si algo te hace feliz, manténlo; si algo te hace infeliz, cámbialo.

A mayor escala, debemos reproducir este comportamiento en todo lo que afecta a nuestras vidas.

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